Me gusta que me amen como a cualquiera, no lo puedo negar, pero hay algo en el amor que me parece deshonesto. Creo que es el alucin , el enamoramiento juvenil, es todo tan complejo. Tan complejo que no puedo entender que esta pequeña mujer de pechos nacientes y nalgas firmes me lo esté declarando.
Poder; en eso se resume el amor para mi, la capacidad de estar con alguien sumíso y llevarte bien con ella, tratarla a tu antojo y al final cogértela de la manera mas deliciosa, sin voltear a verla después, sin abrazarla hasta que se le calme el corazón. Esa oportunidad me estas dando, escuincla tarada ¿Estás consciente de eso?
– Te amo, me di cuenta hoy a las 2:30.
Son las 2: 20 de la tarde, salgo de mi casa sin bañarme. Ella habla pero no estoy. Escucho un buena disco de mínimal techno por la calle. Ella habla a mi celular pero en el metro no hay recepción.
Mientras me encontraba viajando vi dos mensajes; uno suyo, otro de Andrea y Andrea está fuera de México, ni modo. Le mando un mensaje diciendo Oye guapa ¿vas hacer algo hoy?
– Suena el celular, es él. Leo lentamente disfrutando la textura de las letras, soy agua, casi me vengo. Soy suya. Soy tuya.
Gracias, ahora vete no quiero mas tu compañía.
- Te amo.
- Llegas tarde, querida.
- Te extrañé.
- No me digas eso.
- Te deseo.
- Vamos a mi cuarto, quiero coger.
- Te necesito.
- Encuérate.
- ¡Mírame aunque sea bonito antes de coger!
Me la cogí dos veces y nunca la vi a los ojos, ni siquiera lo disfruté, creo que ella sí. Me da asco que me goce tanto, me repugna su necesidad, me hace cachitos tanto amor.
- No me ames, soy demasiado bueno para ti.
– Lo siento, no volverá a pasar, mi vida.
(16 años. Azcapotzalco. DF)